El 3 de Septiembre

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Ahora parece una locura sin sentido, sentada en el café del aeropuerto, estoy a punto de tomar el avión que me lleva a Buenos Aires y a reencontrarme con Max (mi pareja que conocí hace 5 meses en un crucero). Si, ya se, es mucho más cerca comparando a todos los viajes anteriores que hice. MUCHO 😛

No puedo entender como hace dos años atrás me tomaba un avión con destino a Europa a encontrarme con algunos amigos y hacer cosas juntos, cosas que nunca sucedieron y supongo eso termina explicando la sensibilidad que tengo ahora en este momento. Siento que me dicen mal algo y me largo a llorar.

Pidiendo el café le pregunté a la chica algo sin decir hola y me respondió: Hola. Onda, saluda pendeja que soy un ser humano, y solo por eso casi me largo a llorar. Como una niña, escribo eso y pienso en mi mamá y mi papá, me quedaría ahí con ellos en ese nidito seguro que es mi casa, donde no pasa nada, no hay inseguridad, no hay problemas económicos, “nada” puede pasar.

 

Eso es lo que ofrece mi papá, una seguridad que nada malo va a pasar. Entonces es como interesante la opción de creerme niña otra vez y quedarme en casa bajo el cuidado de ellos.

Pero no, en vez de eso, me voy a Buenos Aires a convivir con Max que conocí hace 5 meses.

¿En algún momento haré algo “más normal”?. No lo creo.

 

Creo que mi vida siempre va a ser así, volando, moviendome, probando, cambiando, mutando.

Es cierto que cada vez me cuesta más, que cada vez me quiero quedar más cerca de mi familia y amigos. Lo que siento en este momento es que no quiero viajar más, quiero una casa, una familia, decorar, cuidar, cocinar, invitar a mis familiares a venir a casa, compartir.

Lo que pasa también es que generalmente nos llevamos todos medio como el orto, pero estos días especialmente todo fluyo como mágicamente. Como que todos pusimos lo mejor de cada uno para convivir y así fue.

 

Entonces me quedo con todos esos hermosos momentos y no quiero moverme ni salir de esa pequeña zona de confort. Es como que una parte de mi quiere probar todas esas cosas nuevas, conocer gente y otra parte quiere estabilidad y confort. ¿Quizás pueda algún día combinar ambas?

 

Del último viaje a Bali aprendi la importancia de ser tanto corazón como mente, de formar uno con todo lo que siento. De no prestar solo atención a un costado mio y que el otro se lo banque sino que ambas partes convivan y sean felices.

 

Algo aprendí porque, obviamente que después de mucha terapia, puedo digerir la comida y me siento mucho mejor. Mi panza está normal y me siento muy bien en ese sentido.

Creo que esto demuestra que evidentemente aprendí a vivir en armonía con ambas partes.

Es un proceso largo y también es cierto que desde que estoy con Max estoy mejor.

 

Estos meses con el fueron hermosos, quizás no sea el hombre para toda mi vida ( me sirve para bajar las expectativas) pero si voy a aprender mucho de el. De su concepción del tiempo, que siempre hay cosas para hacer, de valorar cada momento libre. De su forma simple de ver las cosas, de animarse a que yo fuera a vivir con el pasado tan poco tiempo, de todas las charlas que podemos tener juntos.

De los sueños.

 

Sinceramente, a pesar de que ahora me agarro mucha sensibilidad, no me imagino viviendo en Córdoba. Como que sinceramente siento que se terminó una etapa, que tomé la decisión y ya que no me veo volviendo atrás.

No me imagino viviendo en la casa, ni en lo de mis viejos, ni mudandome. Sinceramente no siento ninguna de esas cosas. Hace meses vengo pensando en irme de la casa y mudarme y jamás lo hice.

Apreció Max y a los 5 meses me estoy mudando con el.

 

Hoy también sentí que quizás es así. Que mi vida simplemente fluye así. Que quizás no haya un marido ni casa para siempre, sino muchos amores y muchas casas.

Lo cual no me disgusta.

Mientras pueda ser feliz con cada uno y en cada lugar, mientras pueda aprender y dar todo de mi.

De todas formas si me imagino a Max como el papá de mis hijos y viviendo en una casa en medio de la naturaleza o rodeados de la montaña y el río o cerca del mar.

 

Una vida hermosa.

 

Porque me imagino construyendo con el, es que me estoy yendo a Buenos Aires. La idea no es mirar el corto sino el largo plazo.

Saber que nada tiene que ser pasa siempre si yo no lo deseo, que tengo las herramientas para mudarme, tomarme un avión, pagar un co working o lo que sea que me haga la estadía más placentera.

Si me quiero volver a Córdoba, puedo hacerlo a través de la una simple decisión de comprar un pasaje. Buscar casa ahí, mudarme y ya está.

 

Que la vida sigue, que uno prueba y sino no es no es.

Que tengo ahorros, que soy inteligente, que tengo un departmento al que me voy a poder mudar cuando quiera.

 

Y ya está, confío en mi instinto y en la decisión que tome de irme para allá.

 

Sí me di cuenta estos días, que cuando voy allá quiero que esté todo ordenado: más de lo que ordeno yo en mi propia casa sola. Como que no puedo soportar nada desordenado.

Y, prestando atención, me di cuenta que todo el mundo tiene desorden. Que en todas las casas hay días caóticos, que todos dejan cosas para después, que nadie tuvo todo resuelto siempre.

Tengo que bajar las expectativas de que todo sea tan perfecto, perfecto según no tengo idea quien…

 

Lo que pasó en mi casa no es la única ni la mejor opción, ni es como deberían ser las cosas.

Ese camino funcionó para ciertas personas en un momento de su vida. No significa que va a funcionar para todos y que si lo sigo me garantizo el éxito.

 

Todo esto parece tan obvio y sencillo pero sinceramente lo he cargado por mucho tiempo. Y he viajado con esa carga con migo, con ese peso que no me dejaba digerir lo que estaba viviendo porque en el fondo estaba pensando que estaba mal.

Necesito sacarme esa carga de encima y disfrutar el camino que estoy elijiendo con alegría, porque lo elijo con amor y con pura consciencia.

 

A disfrutar el viaje, el proceso, la vida en Buenos Aires, de Max y amigos hasta que sienta que no es más el momento. Todo se puede construir, cambiar, con amor: siempre con amor.

Que lo más importante es compartir, es reirse, es mimarse, es pasarla bien.

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