Textos Cortos

El amor

El amor para mi es darse la mano en medio de la noche.

Es ese beso entre dormido en la espalda del otro mientras duerme.

Es levantarse y poner la pava para que el otro tome sus mates mañaneros.

Es darse la mano aún cuando el calor derrite.

Es esa mirada pícara, profunda y de apertura.

Es el encuentro suave de labios con aroma a hogar.

Es un mate espontáneo en el piso o en la escalera, entre medio de las actividades diarias.

Un libro de poesía leído de a dos.

Una siesta con música en vivo de fondo.

Es darse espacio.

Es bailar mientras se cocina.

Es querer lo mejor para uno y para el otro, en ese orden.

El amor está compuesto de un montón de pequeños actos cotidianos, realizados día a día por dos locos que se animan a añadir magia a “la rutina”. Actos y energía que se pone en construir a cada momento ese amor.


 

La Madre

No puedo hablar y aunque nunca hayamos conversado, en el estricto sentido de la palabra, creo que me vas a entender muy bien.

Estoy un poco cansada, débil, cada día tengo menos energía y los dolores aparecen cada vez en más zonas. Algunos se sienten como acidez: fuego, quemazón, calores extremos que me es difícil calmar.

Otros dolores son en los riñones, un exceso de agua que me causa insomnio y sudoración extrema, hay momentos que no puedo ni respirar.

En otras zonas de mi ser siento falta de oxígeno, mi piel se reseca a tal punto que nada bueno puede florecer allí.

En otras partes se sienten remolinos que me vuelven loca, como si una máquina se me hundiera en la piel.

Una de las peores sensaciones que sufro, es la de no poder respirar. Lo que yo conocí por millones de año como oxígeno, hoy ya casi no existe. Es desesperante porque empecé a descubrir que lo acompañan micro partículas de plástico, hollín, dióxido de carbono.

Pero el peor dolor de todos es que mis dolores son compartidos por los 7.53 miles de millones de médicos que me habitan, que se enferman a la par mía sin reaccionar, y yo que no puedo hablar.